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Periodismo Científico en Uruguay - Capítulo 2
 

Capítulo 2:

Creencia de que la ciencia se hace afuera

 

"La mayoría de las informaciones científicas que uno ve en los medios nacionales está totalmente guiada por intereses externos. Si está de moda la clonación, acá no se habla de otra cosa”.

Alberto Nieto

Decano de la Facultad de Química

 

 ¿Periodismo científico en Uruguay?

El carácter estelar del periodismo científico, dice Calvo Hernando, empieza a ser un hecho cotidiano en muchas partes del mundo, porque quienes lean hasta dónde pueden llevarnos las manipulaciones genéticas, los logros y los riesgos de la biotecnología, el alargamiento de la vida humana y tantas otras consecuencias de la explosión científica de nuestra época, percibirá que no existe una información para el público que tenga la misma espectacularidad que las aplicaciones actuales y futuras del conocimiento científico.

Sin embargo, esta especialidad no ha cobrado tal importancia en Uruguay, donde ni siquiera es común el uso de la denominación “periodista científico” en los medios de comunicación, sino que en general se hace referencia a quienes trabajan en estos temas como “los que se encargan de las páginas de salud, informática, etc.” (Haro, 2001).

El desarrollo alcanzado por esta actividad en el país no permite proclamar abiertamente su existencia. Son muchas las dudas al respecto, sobre todo por el hecho de que casi no hay periodistas dedicados exclusivamente a esta área. Además, persiste una idea más o menos generalizada de que el periodismo científico, para ser considerado como tal, debe funcionar como actividad organizada, estructurada y nucleada en algún tipo de agremiación, que de momento no existe en nuestro país.

Para tener una idea de lo que ocurre en el mundo, hace cincuenta años en España había tres periodistas, mientras que hoy pasan del centenar. Por otra parte, en Inglaterra los cuatro grandes diarios de difusión nacional que se editan en Londres suman un total de 16 periodistas especializados en temas científicos. Y en Estados Unidos, uno de los diarios más importantes, el The New York Times, ya en 1856 contaba con tres periodistas científicos; hoy tiene trece (Pérez Oliva, 1998). 

En muchos países, las asociaciones de periodistas científicos y divulgadores científicos desarrollan tareas para promover esta especialidad, y donde no pueden hacerlo, por las razones que sea, algunos periodistas interesados actúan a título personal (Calvo Hernando, 2002).

En nuestro país hay, tanto en el sector del periodismo como en el de la ciencia, un conocimiento pleno de la existencia de un grupo (no conformado formalmente como tal) de profesionales interesados en la promoción de esta actividad; unos, convencidos de la necesidad de brindar esa información al público, otros, preocupados más que nada por la reivindicación social de la ciencia.

De hecho, se está estudiando la posibilidad de crear una Asociación Uruguaya de Periodismo Científico, iniciativa que ha sido estimulada por el periodista español Calvo Hernando, uno de los principales promotores de esta especialidad en Ibero América. Así, se han organizado algunas instancias (cursos, seminarios y talleres) que han procurado funcionar como incentivo para el desarrollo de esta área.

En la mayoría de los casos, en nuestro país el periodismo científico no es ejercido como principal actividad profesional, sino de forma free-lance y respondiendo a un interés particular en el tema. En otros, la cobertura de estas informaciones ocupa una pequeña parte de la agenda de periodistas que tienen a su cargo áreas más generales, como Educación y Cultura.

También hay, aunque son los menos, espacios y productos periodísticos específicos en los diferentes medios. Pero más allá de su reducido tamaño y de las diversas formas bajo las cuales se ejerce, el periodismo científico existe en Uruguay.

 

Espacios de periodismo científico

A continuación se presentan algunos de los más importantes espacios periodísticos sobre ciencia que existen actualmente, o que existían hasta hace algunos años, en los diferentes medios uruguayos, tomando como referencia las opiniones de todos los científicos y periodistas entrevistados para la elaboración de este proyecto:

 

Salud, Ambiente, Ciencia y Técnica

Semanario Búsqueda

Las tres páginas que el semanario Búsqueda dedica a la salud, el ambiente, la ciencia y la técnica, son generalmente consideradas como una de las referencias en Uruguay en materia de periodismo científico.

En los comienzos, a fines de los 80, empezó siendo una sección circunstancial, cuya publicación no estaba garantizada cada semana. Hacia 1992, cuando la periodista Cristina Canoura, hoy editora de la sección, se incorpora al semanario, existían algunos servicios externos de prensa sobre temas científicos que el medio compraba. Durante un breve período, Búsqueda publicó una columna escrita por médicos sobre el tema sexualidad. “En esa época era habitual que los médicos escribieran en diferentes medios de comunicación, tuvieran sus propias publicaciones, e incluso se reivindicaran a sí mismos como periodistas”, explica Canoura.

En la actualidad, también trabajan en esta sección otras dos periodistas especializadas: Daniela Hirschfeld (ambiente, ciencia y técnica) y Alejandra Frutos (salud). Además de temas puramente científicos, se cubren políticas de salud y políticas científicas en general.

 

Ciencia Activa

Tevé Ciudad

“Ciencia Activa” es una serie de documentales conducida por el periodista Alfonso Lessa, que se emite desde 2001 por el canal de cable municipal Tevé Ciudad. Con una duración de 12 minutos cada uno, estos programas recopilan las diversas actividades que en materia de ciencia se vienen desarrollando en la Universidad de la República y otras instituciones de investigación del país.

La idea del programa, que en 2003 va por su tercer ciclo, es informar acerca de ciencia básica y aplicada, “pero no demasiada tecnología, porque el canal cree que esa área ya tiene bastante lobby, y que hay que mostrar lo demás, que es bastante desconocido”, explica Lessa.

 

Calidad de Vida

Monte Carlo Televisión

Desde 1995 el periodista Juan Carlos Paullier lleva adelante cada sábado a las 11:00, en Monte Carlo Televisión, el programa “Calidad de Vida”, dedicado principalmente a la difusión de temas referidos a la salud. Motivado por una labor de cinco años en la Comisión Nacional de Educación Física, que lo vinculó con el tema médico, y por un grave accidente que le demostró la relevancia de contar con esta información, Paullier –hasta entonces dedicado sólo al periodismo deportivo- entendió que había interés del público por su salud, su alimentación, etc.

La propuesta fue pensada para la televisión, “porque tiene infinitamente más impacto que los otros medios y un efecto multiplicador mucho mejor”, explica Paullier, y agrega que “hace 20 años era impensable que hubiera un programa así en televisión”.

El programa ha logrado convocar a los profesionales médicos y científicos más renombrados del país, para discutir avances e informaciones de interés. En 2001, Calidad de Vida recibió una placa de reconocimiento del Sindicato Médico del Uruguay, por la labor cumplida en beneficio de la promoción de hábitos saludables en la comunidad uruguaya.

 

CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN EL URUGUAY

Radio El Espectador

Se emitía semanalmente en el programa En Perspectiva. Se inició en 1997 como un espacio de exposición de diferentes temas a cargo de Ramón Méndez Galain, doctor en Física de la facultad de Ingeniería. Luego el científico comenzó a entrevistar a diversas personalidades de la ciencia y la tecnología, para dar a conocer los avances y analizar los temas complejos en un lenguaje coloquial.

Después de tres años, el espacio se dejó de emitir por propia decisión de Méndez Galain. “Fue una buena experiencia, pero me llevaba mucho trabajo. Eran treinta minutos, pero lo libretaba todo y eso me significaba mucha dedicación. Y yo simplemente no tenía tiempo”, explica el físico, quien aclara que “no había remuneración, porque la radio sólo paga a los columnistas políticos y económicos”. 

Méndez Galain reconoce que tuvo gran facilidad para llevar a decanos y distinguidos científicos al programa, debido a su propia condición de científico. “Ese tal vez fue el centro de mi “éxito”: el hecho de que la gente me tenía confianza. Podía lograr una apertura diferente, y eso era importante en radio, porque si el entrevistado comienza a hablar complicado, la gente enseguida cambia de estación”, explica.

 

Investigadores del Clemente Estable / ciencias

Revista Posdata

Un total de 120 artículos, de unas tres páginas cada uno, fueron publicados desde 1997 hasta 2000 en la ya extinta revista Posdata. Como su nombre lo indica, la sección se basaba en colaboraciones que realizaban los científicos del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, principalmente los del área de las ciencias naturales, quienes eran coordinados por el investigador Fernando Costa.

Asimismo, la revista Posdata publicó durante un tiempo una sección denominada “Ciencias”, a cargo del periodista Julio Varela.

 

el país cultural

Diario El País

Bajo el eslogan “Ciencias, artes y letras”, el suplemento cultural del diario El País publica, aunque muy esporádicamente, notas sobre ciencia y tecnología, elaboradas por diversos colaboradores y periodistas free-lance.

 

Lo local queda relegado

El crecimiento de la especialidad “estrella”, de la que habla Calvo Hernando, está siendo impuesta por la realidad en todo el mundo. Es impensable que hoy un medio de comunicación, aunque no se dé cuenta, esté empapado en información científica y tecnológica.

Lo que ocurre en Uruguay es que “la mayoría de las informaciones científicas que uno ve en los medios nacionales está totalmente guiada por intereses externos, son reflejo de lo que pasa afuera, temas que se están debatiendo. Si está de moda la clonación, acá no se habla de otra cosa”, opina Alberto Nieto, decano de la Facultad de Química.

Esta situación no es exclusiva de Uruguay, sino que en muchos países del Tercer Mundo se da una avasalladora presión de la información internacional. La oferta de noticias científicas a través de las redes informáticas por satélite ha crecido de forma exponencial en la última década, y representa una tentación difícil de resistir, tanto para redactores o periodistas, como para editores (Calvo Hernando, 2001b).

Los editores periodísticos del Tercer Mundo disponen hoy de noticias sobre los avances de la investigación en los países adelantados en menos tiempo del que necesitan sus propios periodistas para informar sobre lo que ocurre en su propio país, y con la ventaja de que la información ya llega editada. Pero el resultado de ceder a esta tentación significa presentar a los públicos y audiencias del Tercer Mundo una imagen de la ciencia que responde al mundo desarrollado y no a nuestras propias necesidades e intereses.

Seguramente la mayor parte de la población de Uruguay no sabe cuántos científicos existen en nuestro país, y mucho menos cuál es la labor que desempeñan, en qué proyectos están trabajando y cuál es la importancia de los mismos. Es difícil, y a veces imposible, encontrar en la prensa información referida a ciencia y tecnología nacional, puesto que la mayor parte es recogida de revistas o de agencias noticiosas internacionales, y casi nunca se encuentra en esa información un dato, una opinión o una reflexión de un científico o tecnólogo nacional”, sostiene Elsa Levrero (1996), periodista de Monte Carlo Televisión.

Hay temas locales, importantes para que la gente mejore su calidad de vida, como el dengue y la plombemia, que están sugeridos, poco trabajados y quedan como en una nebulosa, critica Sorhuet. Es decir, que se sabe que hay ciertos problemas, pero no se entiende bien de qué se tratan.

En cambio, a los temas científicos internacionales a veces se los aborda hasta profundidades absurdas, y con un poco de amarillismo. De la información que envían las agencias de prensa, los medios seleccionan más que nada la que remueve las emociones del público y se elige darle un enfoque sensacionalista, en vez de pensar en la información que le puede dejar algo positivo a la sociedad.

Se cita el ejemplo del diario El País, que el 20 de noviembre de 2002 publicó en primera plana, bajo el título de “Catástrofe”, una fotografía de grandes proporciones acerca del accidente del buque Pestrige, en las costas de Galicia, que provocara un gran daño ambiental Se incluyó, además, abundante información al respecto, con gráficos detallados sobre el accidente.

En una semana nadie se acuerda de las secuelas que deja. Es una noticia que tiene una importancia a mediano y largo plazo muy importante, como lo es el gran daño ambiental que provocó”, explica Sorhuet. Sin embargo, “esa parte no les interesa a los medios, sino el impacto visual de lo que fue el accidente”, agrega. 

De la misma forma que se pide la comida por teléfono cuando no se tiene ganas de cocinar, o cuando simplemente se piensa que preparar algo en la propia cocina le terminará costando más caro, la necesidad de incluir alguna información de tipo científico es generalmente cubierta por los medios con notas “prontas para servir”, enviadas por agencias internacionales de prensa, y referidas a temas extranjeros.

Hay quienes argumentan para ello razones de comodidad, ya que “son todos artículos que ya vienen elaborados y, cuando mucho, lo que se hace es arreglarlos un poco antes de publicarlos”, señala Linn. Otros, razones de economía, considerando que “es más barato bajar las noticias de Internet, que pagarle a alguien para que elabore algo”, señala Carlos Sanguinetti, investigador de facultad de Ciencias y director de la firma ATGen Sistemas Moleculares[1].

 

Creencia de que la ciencia se hace sólo afuera del país

Otra de las razones que en general se han señalado respecto a por qué sí encontramos informaciones científicas extranjeras en los medios nacionales, pero muy pocas referidas a la investigación local, es la generalizada percepción de que en el país no hay ciencia.

Para la mayoría de los uruguayos, la ciencia es algo que se hace afuera del país. “Se piensa que es algo que lo trae el Discovery Channel[2], es decir, que son cosas que se hacen en otro lado”, opina Méndez Galain. Incluso hay quienes, como Lessa, sostienen que “la gran mayoría de los periodistas no tiene ni idea de lo que se produce en ciencia en Uruguay, y eso es una falta de información absoluta”.

Pero esta ignorancia, que ya de por sí tiene suficiente gravedad, no sólo refiere a la sociedad en general, y también a los periodistas, como lo afirma Lessa, sino que además alcanza a parte del propio mundo académico. 

Los profesores de ciencia de secundaria no saben que en Uruguay se hace ciencia”, asegura Méndez Galain. Y por otro lado, Alfonso Cayota, investigador de la facultad de Medicina, sostiene que “hay un sector importante del profesional médico que desconoce si se hace investigación en la facultad de Medicina; y cuando se les informa, o se niegan a creerlo, o piensan que en Uruguay no se puede hacer investigación científica realmente de valor o competitiva a nivel mundial, cosa que de hecho ocurre. Es esa manía de pensar que somos un país chiquito y que no se puede hacer nada con los pocos recursos que tenemos”.

A pesar de que se habla de que no hay “gran ciencia” en los países del Tercer Mundo, y que ésta no tiene la misma espectacularidad, el periodismo científico, sin dar la espalda al fabuloso flujo de información procedente del Primer Mundo, debe poner firmemente los pies en los laboratorios del país e informar celosamente sobre lo que ocurre en ellos, para bien o para mal.

Es difícil, en los países en desarrollo, ignorar la necesidad de que nuestras sociedades conozcan qué hacen nuestros científicos, tanto para disponer de los conocimientos necesarios para vivir en nuestro mundo, como para tomar decisiones políticas acerca de cómo administrar los recursos naturales y humanos, opina Martín F. Yriart, profesor y periodista científico argentino (en Calvo Hernando, 2001b).

Igualmente, no es imprescindible que un país tenga una producción científica importante para que aparezca información de ese tipo en sus medios de comunicación. Sin embargo, sostiene Calvo Hernando, esa producción sí es importante para que se cree un ambiente favorable a la información científica.

Un periodismo científico pobre puede ser causado, en parte, por la falta de alicientes y de estímulos, pero la comunidad informativa, con la ayuda de universidades y otras instituciones, debe tratar de superar este hecho, porque la ciencia se hace en todo el mundo y puede constituir noticias de gran interés para la gente”, dice el periodista.

Es decir, que el periodismo científico sería incluso viable en un país sin ciencia, porque, a pesar de no tener nada que informar sobre su propio medio, los periodistas igualmente podrían consultar a los científicos locales para poder comunicar mejor lo que ocurre en el exterior.

En nuestro país “no estamos clonando animales ni humanos, ni hemos participado en el proyecto Genoma Humano, pero es extremadamente interesante que la gente conozca de qué se trata todo eso; por ello, los científicos uruguayos podemos, además de transmitir lo que se hace acá, funcionar como un gran vehículo, en asociación con el periodista, para transmitir aquellos grandes hallazgos e invenciones en materia de ciencia y tecnología, que por lo general tienen lugar en los países desarrollados”, sugiere Cayota.

Sin embargo, Annabel Ferreira (en Haro, 2001), profesora adjunta de Fisiología en la facultad de Ciencias, señala que los periodistas “nunca nos consultan sobre nada; lo que hacen es tomar cables de noticias científicas o de medios del exterior, y los levantan textuales, y muchas veces los levantan mal. ¿Cómo puede ser que salga un shampoo diciendo que contiene ADN vegetal, que se hable de la existencia de un gen de la homosexualidad o de la maternidad, y que encima el periodismo lo levante como si nada?”, cuestiona.

Pero cada vez más, y de forma más evidente, los avances científicos nos tocan de cerca, y va quedando obsoleta la mera reproducción de informaciones ya armadas sobre hallazgos realizados en los países desarrollados, sin que sea necesaria la consulta al científico local para comprender qué está ocurriendo. Esto por dos motivos que desarrollaremos más adelante:

1) El conocimiento científico se produce de forma conjunta en todo el mundo, y siempre habrá posibilidades de que nuestro país esté participando, junto con muchos otros países, en el desarrollo del proyecto que hoy es noticia.

2) La ciencia y la tecnología han alcanzado un ritmo de complejización impresionante, que hace cada vez más difícil saber qué está ocurriendo en cada una de las áreas, no sólo para el periodista sino también para el científico, que puede saber mucho sobre su disciplina, pero también muy poco sobre las demás.

NOTAS AL PIE

[1] ATGen Sistemas Moleculares es una empresa de biotecnología que está siendo incubada en la facultad de Ciencias, es decir, que el desarrollo y estandarización de los productos se realizan en los laboratorios de la Sección Bioquímica y Biología Molecular de dicha facultad.

[2] Discovery Channel es una cadena de televisión por cable y satélite que emite documentales las 24 horas del día, referidos a ciencia, tecnología, naturaleza, aventura y culturas mundiales. Comenzó en los EE.UU., en el año 1982, cuando John Hendricks concibió la idea de una cadena de televisión dedicada a darle a la teleaudiencia la mejor programación de documentales. Tres años más tarde se lanzaba el Discovery Channel, que hoy en día alcanza más de 128 millones de hogares, en cinco continentes y 147 países, a través de 18 satélites y en 20 idiomas. En América Latina es el cuarto servicio de televisión por cable más grande.