Free Web Hosting by Netfirms
Web Hosting by Netfirms | Free Domain Names by Netfirms

Usted puede volar al espacio (turismo espacial) - Sebastián Haro
 
Desde Uruguay y hasta el cielo...

USTED PUEDE VOLAR AL ESPACIO
 
Hoy en día no es necesario ser multimillonario ni tampoco tener importantes contactos para volar al espacio. Basta con ojear un folleto de viajes y decidir qué tan alto se quiere llegar.


Por Sebastián Haro
Semanario Crónicas - Junio 2001

En los últimos meses se ha popularizado una nueva forma de hacer turismo que propone llevar al viajero a vivir aventuras que muy pocos hombres han disfrutado. Se trata del “turismo espacial”, denominación que debe su actual notoriedad a la travesía realizada el mes pasado por el millonario estadounidense Dennis Tito, quien durante seis días se convirtió en huésped de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés).

Y si bien es verdad que esta modalidad de excursión no tiene precedentes en la historia, ya desde hace algún tiempo se vienen ofreciendo otros itinerarios más breves y económicos que, bajo el rótulo de “viajes al espacio”, llevan al turista hasta el borde mismo de la atmósfera, donde el cielo es negro y se aprecia la curvatura de la Tierra. En Uruguay, desde mediados del año 1999 la empresa operadora de viajes Holiday Tours, especializada en destinos exóticos, comenzó a incluir en sus catálogos los llamados “Space Tours”, convirtiéndose así en la tercera compañía a nivel mundial -y la primera de Latinoamérica- en proporcionar estos singulares paseos. 

ORIENTE, ÁFRICA, EL ESPACIO... USTED ELIJA 

Sin mayor complicación que la de abrir un folleto, hoy en día se puede elegir entre una gran variedad de destinos para pasar las próximas vacaciones. Algunas excursiones son más clásicas, como las que se realizan a Estados Unidos, El Caribe y Europa; otras, menos tradicionales, como Medio y Lejano Oriente, África y Pacífico Sur, invitan al encuentro con razas y culturas que por sus diferencias resultan fascinantes. 

Y como otra opción más, en su catálogo 2000-2002 Holiday Tours ofrece cuatro modalidades de viaje que prometen poner al turista en contacto con actividades que otrora fueron un exclusivo privilegio de los astronautas, pero que en la actualidad son accesibles para cualquiera que disponga de algunos miles de dólares y un valiente espíritu aventurero. “El espacio era el próximo paso que teníamos que dar”, expresó Dominica González, integrante del departamento de operaciones de esta empresa que se auto identifica como “operador turístico universal” desde que amplió su cobertura con los “Space Tours”.

La posibilidad de ofrecer estos viajes a los uruguayos se generó hace más de cuatro años, cuando Sergio Bañales, uno de los directores de la agencia, durante una excursión conoció a Eric Anderson, una persona muy vinculada a la Dirección Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), que trabajaba para Space Adventures, la misma compañía estadounidense que hizo los arreglos para llevar a Dennis Tito a la ISS. 

En un principio, Holiday Tours también realizó negociaciones con Zeghram Voyages, otra firma norteamericana especializada en turismo exótico que en noviembre de 1999 vendió su división de viajes al espacio a Space Adventures, convirtiéndose esta última en la empresa más grande del mundo en su tipo. 

Las negociaciones se prolongaron por más de un año, durante el cual se estudiaron los programas, los itinerarios y se recopiló toda la información necesaria para lanzar la oferta al mercado local. Al mismo tiempo, se estableció contacto con Cosmópolis XXI, una compañía rusa encargada del entrenamiento y los chequeos médicos previos a cada vuelo.Además de entrevistarse con los directivos de las empresas, Bañales viajó a Rusia, desde donde actualmente se realizan todos los vuelos al espacio. 

Allí experimentó él mismo algunas de estas travesías y visitó también las bases aerospaciales de Zhukhovsky y Star City a los efectos de conocer a fondo los servicios que se proveen a los pasajeros. Con invitaciones tanto de Cosmópolis XXI como del gobierno ruso, el director de Holiday Tours logró acceder a ciertos lugares que generalmente están restringidos para el público, e incluso tuvo la posibilidad de participar de la denominada “jornada de sobrevivencia”, un entrenamiento intensivo que prepara a los astronautas en caso de que su aterrizaje se produzca en lugares inhóspitos o con condiciones climáticas adversas. 

“Este programa no se hace todavía como actividad turística, sino que generalmente participan científicos y ex empleados de la NASA, algunos de los cuales desean estar preparados para futuros viajes al espacio”, dijo Bañales. Luego de una experiencia que definió como “muy interesante” y que le dejó “ganas de más”, y después de haber sido centrifugado con un traje de astronauta dentro de una máquina de práctica, sumergido en un tanque de flotación y expuesto a 20 grados bajo cero durante una jornada de sobrevivencia, Bañales llegó a la conclusión de que, si bien esta modalidad de turismo parecía algo exagerado para el medio uruguayo, valía la pena intentarlo. 

“Apostamos a él porque pensando en grande es como se logran las cosas; no por ser un país chico hay que hacer cosas chicas, ni siquiera a veces. Hay que hacer siempre cosas grandes”, expresó el director de la agencia. Sin embargo, hasta el día de hoy Holiday Tours todavía no ha tenido ningún pasajero para los destinos espaciales, “aunque sí llama mucha gente interesada en informarse”, aseguró González.

El problema es que si se dispone de algunos miles de dólares para invertir en las próximas vacaciones, seguramente no se sienta demasiado júbilo ante la idea de gastarlos en unos pocos minutos, que es lo que duran muchos de estos viajes. Además, se deberá invertir en los pasajes y la estadía en Moscú, ya que es allí donde se viven muchas de estas originales experiencias. 

AVENTURAS EN EL ESPACIO

La primera de las aventuras que se pueden reservar a través de la empresa uruguaya es “Gravedad Cero”. Por U$S 6.880 el turista tiene la oportunidad de viajar a la base de Star City, donde se le dará una charla instructiva, para luego abordar un jet IL-76 MDK, como los que utiliza la NASA y la Agencia Espacial Rusa para entrenamiento de sus astronautas desde hace 30 años. Tras ascender a una altura de más de 100 kilómetros, el avión se dejará caer libremente en un ángulo de 45 grados, con lo cual sus ocupantes flotarán en el acolchonado interior por unos 30 segundos, hasta que el aparato recupere su posición horizontal y vuelva a repetir la experiencia. 

Si bien toda la travesía aérea dura dos horas aproximadamente, los segmentos de ingravidez suman en total apenas unos 10 o 15 minutos. Durante ese tiempo los astronautas-guía que acompañan al turista lo invitarán a realizar juegos y experimentos para que, una vez aterrizado el avión, se tenga un divertido video del vuelo que se entregará al viajero junto con fotos y una placa autografiada. 

Algo menos económico resulta otro de los destinos propuestos por Holiday Tours, denominado “Al Borde del Espacio”, que por U$S 14.875 coloca al turista en la cabina de un jet MiG-25, uno de los mejores aviones de guerra de la flota rusa, para realizar un viaje a dos veces la velocidad del sonido, hasta sobrepasar el 99% de la atmósfera. A esas altitudes, donde el cielo es negro y se puede observar la curvatura de la Tierra, ya “se está virtualmente en el espacio”, según afirma la agencia uruguaya a través de sus catálogos. 

Son varios cientos los turistas que han volado en los jets de Space Adventures, la mayoría de los cuales son hombres norteamericanos de entre 30 y 60 años de edad. “Sin embargo, también hemos tenido varias clientas mujeres, incluso una joven de 18 años y una señora de 76, y ambas tomaron tours “Al Borde del Espacio” en nuestro MiG-25”, relató vía e-mail John Moltzan, encargado del departamento comercial de la empresa norteamericana.

Es que, además de ser mayor de edad, tener dinero, coraje y un buen estado de salud, el viajero no necesita otros requerimientos, como licencia para volar, ya que el avión será comandado por los mejores y más experientes pilotos rusos, algunos de los cuales (como el comandante Alexander Garnaev) han sido reconocidos como héroes por el gobierno de su país, lo que garantiza la máxima seguridad. Y mientras el turista aguarda el momento en que su vuelo lo llevará al borde del espacio, tendrá también la oportunidad de tomar un tour por la base aérea Zhukovsky, y allí visitar el Gromov Flight Research Institute, uno de los centros más grandes de Rusia dedicados a la investigación científica y el testeo de aviones. 

Con un contenido más académico y menos temerario, y pensado para grandes y chicos, los “Terrestrial Tours” son una alternativa diferente de que dispone la agencia uruguaya para los amantes del espacio, ya que no se trata de turismo aventura, sino de viajes más educativos, con un tenor científico y tecnológico. Igualmente, en ciertos lugares como el Centro Espacial Kennedy o la base de Star City, el viajero tendrá la posibilidad de experimentar con simuladores, entrenar como un astronauta en un campamento espacial o bajo el agua, utilizando equipos neutrales de flotación.

Podrá asimismo colaborar en la construcción de un cohete de tres metros de alto y participar de su lanzamiento, aprender los secretos del cosmos de la mano de expertos astrónomos y físicos, visitar y entrenar en el programa espacial ruso, sumergirse a cientos de metros en un mini submarino para explorar las profundidades de los océanos, o tomar parte de un programa simulado de entrenamiento para una misión a Júpiter. 

Las posibilidades que ofrecen los “Terrestrial Tours” son muchas y muy diferentes. Y dado que estos programas se llevan a cabo con expertos y en lugares adonde sólo acceden profesionales, es necesario efectuar las reservas con anticipación a los efectos de obtener los permisos especiales que se requieren en cada caso. 

VOLANDO ALTO: PRECIOS EN ÓRBITA 

Quien disponga de U$S 98.000 puede ya ir haciendo su reserva para uno de los “Vuelos Espaciales Suborbitales” que Holiday Tours presenta al mercado local. Sí, no son nada baratos. Pero a diferencia de las anteriores, esta propuesta efectivamente lo llevará al espacio, ya que estará viajando al menos a 100 kilómetros de altura (sobrepasando los 80 kilómetros, punto que se considera el comienzo del espacio).Estos vuelos suborbitales -similares al realizado por el astronauta norteamericano Alan Shepard en 1961- estarán precedidos por un entrenamiento de seis días que permitirá a los participantes aprender todo lo necesario acerca de las naves espaciales.

Por el momento, Space Adventures se encuentra sólo recepcionando reservas para estos viajes, debido a que se encuentran en pleno desarrollo los vehículos que transportarán a los turistas hasta aquellas alturas. Actualmente son muchas las compañías que compiten por el X Prize, un premio creado en 1996 por una fundación privada que recompensará con U$S 10 millones al primero que sea capaz de fabricar una nave reutilizable y que permita llevar pasajeros al espacio de la manera más económica posible. Desde hace tiempo la empresa norteamericana viene invitando a los interesados a asegurarse su asiento con un depósito de U$S 6.000, que se completará luego con sucesivos pagos a efectuarse hasta el 2003 o 2005, fecha entre las que se anuncian las primeras salidas. 

“El precio de un pasaje para un tour suborbital es mucho menor a los millones que pedimos para los viajes a la ISS, y aunque por ahora esta oferta exluirá al ciudadano promedio, seguramente cuando comencemos a volar más vehículos y a tener una mayor cantidad de reservaciones, entonces los precios bajarán significativamente”, auguró Moltzan.Y a pesar de los altos costos, ya son nada menos que 100 las reservaciones que se han hecho para este vuelo suborbital a bordo de una nave que aún no se construye. 

GRANDES CONQUISTAS PARA UNA PEQUEÑA FIRMA

Si bien desde noviembre de 1999 Space Adventures se ha convertido en la compañía de turismo espacial más grande del mundo, apenas son ocho las personas que allí trabajan. Aún así, “somos líderes en el mercado de turismo espacial, y también los únicos en contar con un programa de vuelos suborbitales y en haber estado involucrados en el reciente viaje de Tito, por lo cual no creemos tener ninguna competencia actualmente”, aseguró Moltzan. Fundada en 1997 por Omega World Travel y Quark Expeditions, dos empresas de viajes pioneras, Space Adventures fue quien a principios de 2000 presentó a Tito la idea de un vuelo a la ISS, luego de que su anterior proyecto de viajar a la Mir se viera cancelado por la decisión del gobierno ruso de eliminar un programa espacial que desde hace 15 años le insumía, sólo para el mantenimiento, unos 125 millones de dólares anuales. 

Aunque el anhelo del millonario californiano por viajar a las estrellas nació en su adolescencia, cuando en 1957 la Unión Soviética lanzó el Sputnik, el primer satélite artificial del mundo, fue su participación en otros programas de Space Adventures, como pruebas de ingravidez y vuelos en jets al borde del espacio, lo que finalmente lo inspiró para dar el último paso. “Cuando alcancé 2.5 veces la velocidad del sonido y vi la Tierra abajo y el cielo oscuro arriba, supe que quería seguir”, dijo Tito después de completar su viaje en un MiG-25 de la empresa.

Fue así que, una vez firmados los contratos, Space Adventures comenzó a trabajar en conjunto con la Agencia Espacial Rusa para convertir a Dennis Anthony Tito, un adinerado financiero de 60 años, en el primer y verdadero turista espacial, ya que si bien algunos civiles han hecho viajes de esta clase (políticos, científicos, una maestra, un periodista), nunca nadie antes había pagado de su bolsillo para experimentar emociones en órbita.

Y lo que pagó Tito por su boleto fue bastante: 20 millones de dólares (aproximadamente el 7% del presupuesto anual del programa espacial ruso), que sirvieron en parte para costear el viaje de cuatro días (dos de ida y dos de vuelta) a bordo de la nave Soyuz, los seis meses de entrenamiento que realizó en el Gagarin Cosmonaut Training Center, las comunicaciones y la estadía en la ISS. Fue un tour de diez días en el que gastó más de 80.000 dólares por hora. “Para nosotros es una oportunidad de hacer dinero”, dijo a medios norteamericanos Sergei Gorbunov, vocero de la agencia espacial rusa. 

Sin embargo, algo menos explícito, Moltzan manifestó que, al igual que Space Adventures, “Rusia ve un gran futuro en esta industria, y probablemente la NASA también, pero ellos no están preparados para llevar turistas en sus lanzamientos”. De acuerdo con investigaciones realizadas por la empresa norteamericana, “existe un gran mercado para estos viajes, y nosotros anticipamos que el turismo espacial se convertirá en un negocio millonario en los próximos años”, arriesgó Moltzan.

En Uruguay, la difusión y la popularidad que logró la travesía del millonario Tito, no ha motivado una mayor curiosidad con respecto a estos itinerarios, sino que Holiday Tours sigue recibiendo las mismas consultas de siempre. “Me hubiera gustado mucho aprovechar este momento para promocionar los viajes al espacio, pero no cuento con los medios, y creo además que la gente está distraída con otro tipo de problemas de la vida cotidiana”, expresó Bañales.

De acuerdo con el director de la agencia, institucionalmente se los conoce como “los locos que hacen viajes al espacio”, pero sostuvo que “vamos a seguir a muerte” con esta oferta, porque “creo que cuando las cosas mejoren, las personas se van a animar y en unos cinco años estos destinos ya estarán al alcance del turista promedio”. 

DESPUÉS DE TITO

Hay varias personas interesadas en ocupar el tercer asiento disponible de la próxima nave Soyuz que saldrá en octubre hacia la ISS. El departamento comercial de Space Adventures prefirió guardar el anonimato de estos adinerados aventureros ya que, según Moltzan, “aún no es seguro que vaya un turista a bordo”. Y no es extraño que muchos deseen viajar a ese “paraíso” que describió Tito, quien ya desde la ISS hizo publicidad a la excursión y afirmó que su viaje había valido lo que pagó por él. “Hay personas que pueden permitirse semejantes gastos, y a ellas yo les recomiendo que sigan mi ejemplo”, dijo. 

“Vivir en el espacio es como tener una vida diferente, vivir en un mundo diferente. Es mucho más espectacular de todo lo que había soñado”, agregó en aquel entonces. Si Tito va o no a trabajar conjuntamente con Space Adventures “es aún un tema pendiente”, dijo Moltzan. Pero con sus muchos millones y su gran visión para los negocios, seguramente este pionero no querrá mantenerse al margen si es que percibe que el turismo espacial pueda convertirse en una verdadera industria que le aporte unos dólares extra a su abultada billetera. Por lo pronto, de acuerdo con el portal Space.com, la cadena CBS ya ha propuesto la realización de reality shows televisivos apodados “Destination Space” y “Space Commander”, en los cuales unos diez participantes serían enrolados en programas de entrenamiento y competirían por un viaje como el de Tito.