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Programas Educativos de la Fundación Desem Uruguay - Por Sebastián Haro
 
Programas educativos de la Fundación DESEM: 

UNA PROPUESTA ANTE EL PROBLEMA "CRÍTICO" DE LA DESERCIÓN ESCOLAR


A través de experiencias extra curriculares vinculadas principalmente con el ámbito empresarial, la Fundación DESEM del Uruguay se propone estimular y conscientizar acerca de la necesidad de una buena preparación, intentando colaborar así en la disminución del abandono escolar, uno de los problemas más importantes que aquejan al sistema educativo nacional. 

Por Sebastián Haro
Semanario Crónicas - Junio 2001

Una vez finalizada la educación primaria, la gran mayoría de los jóvenes uruguayos opta por continuar sus estudios formales y cursan la llamada "educación media" o "ciclo básico". Si bien generalmente es alto el número de inscriptos en el primer año de liceos y escuelas técnicas del país, es también muy importante la cantidad de desertores del sistema: más del 40% abandona sus estudios antes de llegar a 4º año, de acuerdo con el Censo de Aprendizaje 1999. ¿Las razones? Son muchas, pero de entre todas ellas los entendidos le asignan gran parte de la responsabilidad a lo poco atractivo de los actuales planes de educación. 

Ante este problema, la fundación DESEM, una filial de la organización internacional Junior Achievement, procura complementar y enriquecer dichos planes mediante experiencias relacionadas con el mundo empresarial que buscan inspirar el deseo de seguir estudiando para superarse constantemente. Además de desarrollar el espíritu emprendedor de los jóvenes, crear conciencia de su participación en la economía y acercarles un aprendizaje sobre todo a través de la acción, los programas de DESEM también intentan disminuir el abandono escolar. 

Aunque todavía no existen estadísticas nacionales respecto a los resultados, "creemos que sí, que la mayoría de nuestros egresados sigue estudiando", expresó Simón Fuhrman, director de la Fundación. "En Estados Unidos ya se han realizado varios estudios y lo tienen más que verificado", aseguró. 

Desde que se estableció en Uruguay en 1991, DESEM ha logrado que más de 14.000 estudiantes de todas partes del país se involucraran en sus programas educativos, principalmente en las denominadas "Empresas Juveniles", que con ritmo creciente han logrado convocar cerca de mil participantes por año.

Lo que procuran dichos programas "no es que el joven deje sus estudios para dedicarse a su empresa, sino que después de finalizada la experiencia, se dé cuenta de cuán necesario le será prepararse si es que quiere salir adelante", dijo Fuhrman. "No buscamos que hagan un buen negocio, sino que aprendan a ser responsables, a trabajar en equipo y a tomar decisiones", agregó. 

Recientemente DESEM ha incorporado nuevos programas que contemplan todos los niveles de la educación primaria, donde los estudiantes comprenden algunos conceptos económicos básicos y la relación entre lo que aprenden en la escuela y el éxito que podrán lograr más tarde en su vida laboral. 

Es así que los niños "entienden la importancia de una buena educación como medio de realización personal, la relación que existe entre la educación y las oportunidades de empleo, y los costos económicos y personales de abandonar sus estudios", asegura la Fundación a través de sus folletos promocionales. 

UNA BUENA ESTRATEGIA

Junto con la dificultad para obtener una mejor calidad en el aprendizaje de los alumnos, el alto índice de abandono de la enseñanza formal es catalogado como "crítico" y "de una magnitud importante" por el sociólogo Renato Opertti, coordinador general de la Unidad Ejecutora de los Programas de Educación Media y Formación Docente, y quien además fue coordinador general del Censo de Aprendizaje 1999. 

La implementación de los programas de DESEM "puede ser una buena estrategia para atraer la atención de los jóvenes", expresó Opertti, quien sostiene que los resultados serán mayores si se focaliza en los sectores de población que presentan los niveles más altos de fracaso y deserción, es decir, aquellos socialmente más deprimidos, de zonas suburbanas, de padres con nivel educativo primario y hogares con bajo equipamiento e insuficiencia de ingreso.

Pero además de la situación económica, social y cultural, existen otros factores que provocan una mayor propensión al abandono en dichos sectores, como ser el tipo de establecimiento en donde se recibe la enseñanza, ya que ello "se relaciona estrechamente con las expectativas respecto a la continuación de los estudios curriculares de los jóvenes", afirma un documento de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) que analiza los resultados del Censo. 

Y a pesar de que los centros educativos de zonas menos favorecidas son los más necesitados de propuestas que colaboren en disminuir la deserción escolar, los programas de la Fundación sólo se desarrollan en aquellas instituciones que cumplen ciertas condiciones, para garantizar así un correcto y aprovechable paso de los estudiantes por estas experiencias. 

"Si nosotros no podemos asegurarnos de que los chicos van a tener un lugar donde reunirse, que no tengan que estar peleándose por los salones, que exista una empresa madrina que los respalde, que la dirección se comprometa a brindarnos un coordinador o consejero, si no hay suficientes alumnos interesados o si vemos que la cosa no va a funcionar, entonces decidimos que es preferible no aplicar nuestros programas en esos centros", dijo Fuhrman. 

PADRES DE CERCA

Aunque los materiales que DESEM proporciona están destinados a la educación de jóvenes (y desde hace poco también de niños), en ocasiones ha ocurrido que los padres echan mano a alguno de estos manuales con el fin de aplicar estas herramientas de marketing, economía y negocios en sus propias empresas. Esto se debe a que ellos "se dan cuenta de que la información que le damos a los chicos es aplicable también en la realidad", expresó Fuhrman. 

El acercamiento o involucramiento de los padres, como así también sus expectativas con respecto al futuro de sus hijos, "está fuertemente relacionado con la propensión al abandono escolar, ya que generalmente los jóvenes se trazan horizontes educativos algo menores que sus familias", afirma el documento de ANEP.

DESEM fomenta ese acercamiento mediante el envío de cartas desde la Fundación o desde las empresas patrocinantes, en donde se interioriza a los padres sobre el contenido y las metas de los programas educativos, y se los invita también a participar de los eventos que se realizan durante el año, en los que los jóvenes compiten, aprenden y exponen sus trabajos. 

Sin embargo, "no se trata de ir a buscar a los padres, porque ellos no son parte directa de nuestros programas", dijo Fuhrman. "Es verdad que nos interesa tener su apoyo y el de la sociedad, que sepan lo que hacemos, pero lo que queremos nosotros es que los chicos, por sus propios medios, sin instructor, sin docente, sin maestros y sin padres, solamente con su esfuerzo, salgan adelante", explicó. 

FUTURO INCIERTO

Las cifras que arrojó el Censo respecto al abandono escolar "eran bastante predecibles si uno toma en cuenta la situación del sistema educativo, que tiene hoy un problema de falta de diversificación de ofertas que permita atender a los jóvenes y sus diferentes necesidades", expresó Opertti. No obstante, "hay una tendencia sostenida que indicaría que la deserción va a ir disminuyendo a medida que el nuevo plan de ciclo básico, que ha demostrado ser más eficaz, se vaya universalizando", señaló.

Por otra parte, la recesión por la que desde hace tiempo atraviesa el país, hace mucho más difícil la especulación con respecto al futuro y a los resultados del próximo Censo de Aprendizaje, que tendrá lugar dentro de dos años. Si bien puede ocurrir que la necesidad de dinero "obligue a mucha gente a dejar sus estudios para buscar empleo, también la escasez notoria de puestos de trabajo puede conscientizar a los jóvenes respecto a la necesidad de estar preparados para lograr una mejor y mayor inserción", explicó Opertti acerca de lo que considera "un fenómeno de doble cara, de incertidumbre". 

En mayor medida que en otros países de la región, y sobre todo durante los últimos años, "Uruguay ha hecho y viene haciendo un considerable esfuerzo por mejorar la calidad de la oferta educativa, en particular, en términos de infraestructura edilicia, ampliación de establecimientos, equipamiento, recursos humanos y materiales y formación docente", asegura el documento de ANEP. 

De acuerdo con Opertti, se está procurando la extensión del nuevo plan, que actualmente abarca la mitad de los centros de estudio, y que está dando buenos resultados respecto al abatimiento de la deserción. Asimismo, "también hay planes de mejoramiento de los programas educativos, que buscarán lograr una mayor calidad y que estarán orientados sobre todo al ciclo básico", expresó. 

Los cambios se centrarían tanto en los contenidos como en las condiciones de la oferta, es decir, en más horas de clase, una mayor permanencia del docente en el instituto educativo y otros elementos relativos a las condiciones de funcionamiento. 

Por el momento, lo único que queda claro, dijo Opertti, es que "la deserción es un fenómeno importante que abarca a un sector significativo de la población y hay que encararlo como sea si uno quiere que la educación en Uruguay sea tan eficaz como universal". 

JUNIOR ACHIEVEMENT

Es una organización internacional sin fines de lucro, fundada en 1919 con la finalidad de educar a los jóvenes acerca de los negocios, la economía y las empresas. Cada año sus programas educativos, impartidos por voluntarios de la comunidad empresarial, alcanzan a más de 5 millones de niños y jóvenes en 108 países, lo que la convierte en la organización más grande y creciente del mundo en su tipo. 

En Uruguay, Junior Achievement está representada por DESEM desde 1991, la cual fue declarada de interés educativo por el Ministerio de Educación y Cultura e integra el Comité Nacional del Voluntariado. 

De entre sus varios programas educativos se destaca el de "Empresas Juveniles". Estas empresas son creadas por grupos de 15 a 20 jóvenes que cursan 4º año de secundaria en instituciones públicas y privadas de todo el país. Durante 20 semanas de trabajo se fijan sus propios objetivos, eligen un producto o servicio para producir y completan todo el ciclo que comprende la creación, administración, producción y liquidación de una empresa real. 

Dado que DESEM se financia enteramente a través del apoyo de compañías patrocinantes que comparten la validez de la propuesta, los pequeños empresarios tienen así la oportunidad de acceder a estas experiencias sin costo alguno.