Por Sebastián Haro
Semanario Brecha - 2001
Ofrecer este tipo de servicios no es una iniciativa
original, pero, según sus progenitores locales, nacieron
en el país, ignorando inicialmente que ya funcionaban
desde hacía tiempo en otras partes del mundo y con considerable
éxito.
En aquel entonces, algunos empresarios uruguayos
se dieron cuenta de que Internet, por su vertiginoso desarrollo,
se presentaba como un medio rápido, cómodo y barato
para acercar la oferta y la demanda de empleo. Y fue así
como, entre los años 1999 y 2000, surgieron los tres
sitios web de búsqueda de trabajo que hoy existen en
el territorio nacional: Pleno Empleo, Delaburo y Mercado de
Trabajo, los cuales fueron declarados de interés por
el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, a raíz de
la solicitud expresa de uno de ellos.
Todas son empresas relativamente pequeñas,
con poco personal y reducidas instalaciones, que se autodefinen
como sistemas informáticos on-line de “pre-selección”,
ya que no llevan a cabo tareas de consultoría en recursos
humanos -como entrevistas, tests psicológicos o pruebas
de capacidad-, sino que se limitan a poner en contacto a quienes
buscan trabajo y quienes lo ofrecen, y lo hacen de tal forma
que la intermediación entre ambas partes se reduce al
mínimo.
“Esa es la gran virtud del sistema, que
permite el encuentro libre entre las empresas y los postulantes,
pero también representa un gran defecto: es tan libre,
que no tenemos una devolución de lo que sucede en ese
encuentro”, explicó Emilio Ruzo, director de Mercado
de Trabajo. “Creemos que funciona, porque nos han llamado
para agradecernos, pero no tenemos idea de números ni
resultados”, agregó.
Por su parte, el portal Pleno Empleo, que ha
publicado hasta el momento unas 400 ofertas laborales, también
desconoce la efectividad del servicio. “No sabemos cuánta
gente ha conseguido trabajo a través de nosotros; sólo
casos puntuales que nos han contado”, reconoció
Jorge Pesca, director del sitio. Y aclaró: “Lo
que pasa es que tiene un costo muy alto saberlo, y no es nada
fácil, ya que, por un lado, las empresas tienen autonomía
para utilizar el servicio, y por el otro, las personas no siempre
reportan o agradecen el hecho de haber conseguido empleo”.
Idéntica
situación es la que experimenta Delaburo, donde tampoco
se interviene en los procesos de selección ni en los datos
que las empresas y los postulantes ingresan al sistema, argumentando
que, de esta manera, “se está brindando un servicio
confidencial a las partes interesadas”, según afirma
su página en Internet.
MECANISMOS SIMILARES
El funcionamiento
de los portales de empleo es muy similar en todo el mundo, y
consiste básicamente en completar un formulario provisto
por el sitio, de forma de crear un curriculum que quedará
archivado en una base de datos, para posterior consulta de las
empresas interesadas.
Generalmente,
para el ingreso de datos se ofrecen varias opciones de confidencialidad
que le permiten al postulante mantener en reserva cierta información
-como su nombre y correo electrónico-, al menos hasta
que haya avanzado el proceso de selección y una firma
quiera comunicarse con él a los efectos de concertar
una entrevista.
Una vez
completada la etapa del ingreso de datos, el aspirante comenzará
a recibir en su e-mail las ofertas laborales disponibles o,
en caso de preferirlo, podrá visitar periódicamente
el sitio web a los efectos de comprobar si existen nuevas publicaciones
de su interés.
Asimismo,
el usuario registrado también podrá ser contactado
electrónicamente por empresas que, mediante un software
que proveen los portales y al que se accede vía Internet,
lo han seleccionado como uno de los candidatos que más
se ajustan al perfil buscado.
El registro
del curriculum en las bolsas de empleo on-line es, en la mayoría
de los casos, un proceso que no representa ningún costo
para el trabajador. Así funcionan Pleno Empleo y Delaburo,
cuyas ganancias provienen del cobro de una cuota a las compañías
por el derecho de buscar personal en sus bases de datos.
“El
negocio está en que logramos vender una misma información
a varias empresas”, explicó Pesca. Aunque Pleno
Empleo recibe algunos ingresos por publicidad, nunca tuvo expectativas
de que fuera ésa la forma de financiar el servicio, lo
cual, al parecer, resultó una elección acertada.
“Cuando
salimos al mercado, en Estados Unidos la `burbuja´ de
Internet ya se estaba achicando, y comenzaban a tener problemas
aquellos sitios web cuyo modelo de negocios se basaba en la
publicidad”, recordó Pesca.
También
existen portales de empleo que han decidido cobrar el ingreso
a los postulantes y brindar acceso gratuito a las empresas,
asegurándose así un mayor número de ofertas
laborales y, por tanto, un contenido mucho más atractivo
para los usuarios.
Tal es el
caso de Mercado de Trabajo, aunque el servicio no siempre funcionó
así. “Al principio también teníamos
una opción de registro gratuito para los postulantes,
pero la gente le daba un pésimo uso al sistema. Nadie
se preocupaba por ingresar la información correctamente...
¡Incluso había faltas de ortografía!”,
expresó Ruzo. A partir de marzo de 2001, Mercado de Trabajo
comenzó a cobrar $ 155 a los postulantes, lo cual permite
hacer uso del sistema durante un año y garantiza a las
empresas -según sostiene el portal- que la información
contenida en los curriculums que se ingresen será veraz,
extensa y estará siempre actualizada.
Sin embargo,
no parecen abundar las personas dispuestas a pagar por un servicio
que se ofrece en Internet. “A un desempleado no le preocupa
comprar el diario todas las semanas para ver ofertas laborales,
pero sí se niega a pagar por ingresar a nuestro sitio”,
dijo Ruzo, y recalcó: “Igualmente, estamos convencidos
de que el camino es éste”.
NADIE
SE SALVA
En Uruguay,
parece que de la crisis nadie se salva. Ni siquiera los portales
de empleo, a pesar de ser tantos los que buscan trabajo y tan
necesario un sistema como el que proponen estos sitios web,
que procura facilitar, agilizar y abaratar los mecanismos de
selección de personal.
“En
un principio creíamos que el hecho de que hubiera tanta
gente desempleada nos iba a beneficiar, y es todo lo contrario.
En un país que no se mueve, no se mueve nada. El trabajador
está descorazonado, no tiene voluntad ni iniciativa...
está quebrado”, expresó el director de Mercado
de Trabajo. “Y del otro lado, los empresarios no pueden
tomar personal porque no cuentan con los recursos necesarios.
Es un embudo que cada vez se achica más y nos perjudica
a todos”, agregó.
Aún
sin lograr la rentabilidad, luego de dos años de funcionamiento,
los portales uruguayos de trabajo no sólo no han bajado
los brazos, sino que contemplan nuevos horizontes y planean
la expansión de sus servicios a otros países de
la región.
Mientras
tanto, en el otro hemisferio, los sitios de empleo se compran
y se venden por varios cientos de millones de dólares,
crecen y se multiplican sin cesar. Y ya hay varios que lo afirman
sin vacilaciones: en un futuro no muy lejano, la búsqueda
de trabajo podría llegar a convertirse en una de las
principales funciones de Internet.
LO QUE SE SABE
- Más
de 500.000
es el total estimado de usuarios de Internet en Uruguay, según
informó la gerencia general de ANTEL.
- 14,4%
de la población económicamente activa del país
se encuentra desempleada, de acuerdo con datos publicados
en abril por el Insituto Nacional de Estadística.
- 11.500
son los curriculums archivados por Pleno Empleo y más
de 10.000 los de Delaburo, mientras que Mercado de Trabajo
no quiso precisar cifras.
- 30%
de las empresas españolas publican sus puestos vacantes
en Internet, según un informe de la consultora Navegalia,
dado a conocer a comienzos del año pasado.
- 436
millones
de dólares es lo que pagó en febrero la empresa
líder de Internet Yahoo! Inc. por la adquisición
del portal de empleo Hotjobs.
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