Por Sebastián Haro
Economía & Mercado - El País - Octubre 2003
Mientras
que en algunos casos la crisis impuso a la actividad del bricolaje,
es decir la reparación y decoración del hogar
sin acudir a profesionales, como una forma de economía
doméstica, en muchos otros excluyó del presupuesto
familiar lo que era considerado como un placentero hobby de
fin de semana. Aun así, Mr. Bricolage, la gran cadena
del "hazlo tú mismo", continúa la marcha
de un plan de negocios que proyecta la edificación de
10.000 metros cuadrados de tiendas en Uruguay en el mediano
plazo.
El mercado
del bricolaje ha venido experimentando modificaciones o "traslaciones"
desde que las dificultades económicas comenzaron a hacerse
sentir en el país y la región. Si bien pudo pensarse
que, con la escasez de recursos y la imposibilidad de contratar
mano de obra calificada, la gente se volcaría a hacer
sus propios arreglos domésticos, y que ello conllevaría
una mayor actividad en la venta de accesorios destinados a tales
fines, la realidad ha sido otra. Ocurre que gran parte de los
consumidores de estos artículos eran aquellas personas
que, más que como una necesidad, entendían al
bricolaje como un productivo entretenimiento.
"Mucha
gente que antes no hacía tareas en su casa, como jardinería,
pintura, mantenimiento de los espacios libres, etc., decidió
prescindir de terceros y hacerlas ella misma, porque se dio
cuenta de su conveniencia de ello, del ahorro de dinero que
le implicaba, y así empezó a conocer el bricolaje
y aplicarlo. Pero, por otro lado, muchas de las personas que
ya practicaban estas actividades como hobby, cuando tuvieron
que ajustar su presupuesto familiar, entendieron que era secundario
gastar dinero en construir una nueva estantería o mejorar
cualquier parte de la casa. Y sin duda fue mucho mayor el porcentaje
de gente que excluyó las actividades de bricolaje de
sus prioridades de consumo, que la que ingresó al mercado",
explica Ferdinando Cuturi, director general en Uruguay de Mr.Bricolage,
una franquicia de la compañía francesa que, con
más de treinta años de trayectoria, ocupa uno
de los primeros puestos en el "hágalo usted mismo".
A pesar
de esta tendencia, y exceptuando los meses posteriores a la
devaluación de la moneda local, el desempeño de
Mr.Bricolage ha sido "exitoso" desde la instalación
en 1999 de su local de Portones Shopping, el primero en el país
y en América Latina, con una inversión de U$S
1.5 millones, según lo define Cuturi. En octubre de 2002,
la empresa abrió su segundo local, ubicado en Montevideo
Shopping, dando así un nuevo paso de un plan de negocios
"que se ha visto enlentecido con la situación del
país, pero que aspira a llegar a 10.000 metros cuadrados
de superficie de ventas en Uruguay", asegura.
El proyecto
para la apertura de un tercer local en Montevideo, cuyos detalles
por el momento se mantienen en reserva, está a punto
de concretarse, aunque se sabe que se trataría de un
espacio de similares características (con más
de 1.000 metros cuadrados de superficie). Al mismo tiempo, se
están realizando negociaciones en Maldonado y estudiando
varias posibilidades en el resto del país, donde existe
la posibilidad de que se utilice un formato de locales de menores
dimensiones, que irían desde doscientos hasta quinientos
metros cuadrados.
Desde su
instalación en Uruguay, Mr. Bricolage ha realizado dos
estudios que respaldan la decisión de continuar invirtiendo
en el mercado local del bricolaje. El primero de ellos, realizado
en 1999 en Montevideo, cuando la compañía apenas
iniciaba su actividad, permitió "verificar lo que
después confirmamos en los puntos de venta: que se hace
mucho más bricolaje de lo que parece, y que el uruguayo
es mucho más hacendoso de lo que aparenta", explica
Cuturi. "Ese mismo estudio lo repetimos a mediados de 2002,
y entonces pudimos saber que existen porcentajes similares de
gente que hace tareas de bricolaje por placer y la que lo hace
por necesidad; pero lo más interesante fue averiguar
que más del 80% de los entrevistados hace tareas de mejora,
recreativas o de mantenimiento del hogar, y eso es muy significativo",
agrega.
CALIDAD
POR PRECIO
Sin poder
escapar de lo que ha sido la transformación del mercado
en casi todos los rubros, en los últimos doce o quince
meses la venta de artículos de bricolaje ha experimentado
una sustitución de productos —de calidad a precio—
muy importante. "Antes de la devaluación de la moneda
local, la presentación de nuestra mercadería era
muy distinta de lo que se puede ver en la actualidad. En aquella
época teníamos un surtido muy importante de productos
que hacían que nuestras góndolas fueran exactamente
iguales a las de un local de Mr.Bricolage en Francia. Pero a
partir de la suba del euro y la devaluación de la moneda
local acompañada por una fuerte caída del poder
adquisitivo de nuestros clientes, el consumidor se encontró
de pronto con que ayer compraba un artículo que significaba
un 10% de su salario, y hoy le significa el 60%. Entonces el
cliente pasó a necesitar un producto que se adecuara
más a su realidad", dice Cuturi.
En los últimos
ocho meses se ha producido una "traslación"
del consumo a productos originarios de países de la región,
donde se encontró que los costos relativos eran más
bajos: aranceles de importación, fletes, etc. "Su
oferta se ha hecho mucho más competitiva desde el punto
de vista del precio, pero evidentemente todos hemos perdido
en el rubro calidad. El comerciante que diga que puede mantener
la misma calidad con los precios actuales del mercado, no está
dirigiéndose con honestidad a sus clientes", expresa
Cuturi.
Por otra
parte, en el sector del bricolaje existe muy poca manufactura
nacional. Sólo el 10% de los productos que ofrece Mr.Bricolage
provienen de la industria uruguaya. Además, mucha de
esta mercadería local y regional es incapaz de satisfacer
un sistema de autoservicio asistido, donde el cliente recorre
las góndolas y necesita que cada producto tenga una presentación
"amigable", que le indique fácilmente qué
es y para qué sirve. Con el cambio de origen de los productos,
es decir importados de países no demasiado acostumbrados
a la producción de artículos para bricolaje, "la
asistencia de un vendedor-consejero se ha vuelto mucho más
importante, porque el cliente puede encontrar un producto en
una bolsa de nailon transparente y no saber lo que es; el consumidor
necesita que se le explique todo", concluye el director
general.
El
primer local en América Latina
La firma
francesa Mr.Bricolage S.A. se originó en 1964, cuando
una quincena de propietarios de almacenes de bricolaje decidió
crear una asociación para promover el movimiento "faites-le-vous-même"
(hazlo tú mismo) y lanzaron una primera publicidad colectiva.
Poco después el grupo vio incrementarse el número
de miembros y comenzó a buscar proveedores que ofrecieran
las mejores condiciones de calidad y precio.
Con un nombre
que se pronuncia como el francés "monsieur"
(señor), pero que se escribe como el inglés "mister",
a raíz de una decisión comercial, Mr.Bricolage
cuenta hoy en Francia con una red de venta de seiscientos almacenes,
más de un millón de metros cuadrados de superficie
de venta, siendo el tercer actor en el mercado de bricolaje
de ese país.
En Uruguay,
Mr.Bricolage es una franquicia que explota la empresa de capitales
nacionales Imagen del Sur S.A. El primer local de la cadena
francesa en América Latina fue abierto en 1999 en Portones
Shopping, con una inversión de U$S 1.5 millones y 1.800
metros cuadrados edificados. El segundo, que este mes celebra
su primer aniversario, fue instalado en Montevideo Shopping
tras una inversión de U$S 1.2 millones, en una superficie
de 1.500 metros cuadrados. Por el momento sólo Uruguay
y Argentina cuentan con franquicias de la compañía,
aunque ya hay negociaciones para instalarse en Brasil y Venezuela.
Los dos locales en Montevideo ocupan a 64 personas. La mayoría
de sus vendedores son técnicos (electricistas, carpinteros,
jardineros, etc.) que la empresa ha capacitado para atender
y orientar a los clientes. |