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Marketing de Guerrilla: cuando el marketing se vuelve una estrategia de guerra - Sebastián Haro
 

“Marketing de Guerrilla”: pequeñas empresas al ataque

Cuando el marketing se vuelve...
UNA VERDADERA ESTRATEGIA DE GUERRA

Inspirado en tácticas bélicas, con las que guarda una increíble similitud, el denominado “marketing de guerrilla” se ha convertido en una herramienta clave para las pequeñas y medianas empresas que intentan competir con los gigantes del rubro, para asegurarse su porción del mercado.


Por Sebastián Haro
Revista Decisión - Enero 2005

¿Sabía usted que el mejor libro de marketing de la historia lo escribió un general del ejército prusiano, bajo el nombre “Sobre la Guerra”, donde analizaba las estrategias bélicas más exitosas utilizadas en diversas guerras? Pues así es. De hecho, de este tipo de estudios se dedujo que, cuando se enfrentan potencias desiguales en tamaño, la estrategia que más ha servido a los más pequeños ha sido la guerra de guerrillas.

La idea de las tácticas de guerrilla para luchar contra las grandes corporaciones -de moda en los años en que se desarrollaba la guerra de Vietnam- fue tomada en aquel entonces por Jay C. Levinson y aplicada al marketing. Levinson desarrolla el concepto inspirado en un combate en el que las guerrillas vietnamitas –a pesar de su inferioridad- triunfaron gracias a su ingenio y persistencia frente al impresionante poderío militar estadounidense.

Es así que escribe el libro “Marketing de Guerrilla”, con un éxito tan rotundo, que no tarda en publicar una serie de nuevos libros sobre el mismo tema, con nombres tales como “Mercadeo Guerrillero con Tecnología”, “Excelencia en Mercadeo Guerrillero” y “Mercadeo Guerrillero al Ataque”, entre otros.

Transformado en uno de los gurús del “Marketing de Guerrilla”, Levinson define a esta técnica como “la consecución de metas profesionales -por ejemplo, beneficios económicos-, a través de métodos no convencionales (aquí está la clave), tales como invertir energía, creatividad, pasión y trabajo, en vez de grandes sumas de dinero”.

“Los mercados globales y multinacionales se han convertido en el centro de atención de las grandes corporaciones, que aseguran su participación y cobertura a través de amplias y costosas redes de distribución y promoción”, sostiene Ricardo Fernández, columnista del portal mexicano SoyEntrepreneur.com “Y aunque muchas de las pequeñas y medianas empresas se han quedado fuera de la jugada al buscar un lugar en el mercado, su ventaja competitiva radica en poner énfasis en la creatividad e imaginación por encima del presupuesto. Esto es el marketing de guerrilla, y significa llegar a los mercados y a cumplir los objetivos por caminos no trillados, con pocos recursos y mucha, mucha creatividad”, agrega.

GRANDES EJÉRCITOS

Para una pequeña o mediana empresa, resulta difícil imaginar la magnitud del marketing corporativo tradicional, con grandes campañas, como las que pueden hacer Coca-Cola, Nike, Levi's etc., que son arrolladoras, perfectamente organizadas, como un ejército que debe extenderse e ir avanzando para ir captando toda la cuota de mercado, como si éste fuera un país a invadir. Y luego está esa construcción tan poderosa, tan medida, de la imagen de marca, como los carteles de propaganda que después de la batalla se colocaban en el país invadido, o las acciones destinadas a ganar los "corazones y mentes" de la población.

Pero claro, tal despliegue sólo puede ser patrimonio de los poderosos, de los que tienen abundantes medios materiales y abultados presupuestos de marketing. El marketing de guerrilla, sin embargo, alude a formas basadas en recursos mucho menores; se trata de aprovechar lo que se tiene, por poco que sea, en acciones destinadas a conquistar nichos concretos. Eso sí, apuntando siempre a los objetivos más altos y, por supuesto, aprovechando las oportunidades de captar público, no sólo pensado en la cantidad, sino también –y más que nada- en la calidad. Todo esto utilizando pocos medios, pero con un espíritu que lo anima basado en la ilusión, en la sorpresa, en la creatividad, en la originalidad, más que en el puro poder de medios materiales (fuente: Gestion21.com).

POCAS MUNICIONES

No hay que confundirse: el marketing de guerrilla no es una clase diferente de marketing, ni hay determinadas acciones que sean, exclusivamente, de marketing de guerrilla. Más bien se lo podría definir como una filosofía, un enfoque y una visión de un marketing basado en la imaginación y la creatividad, más que en el dinero o los recursos.

Así, el marketing de guerrilla proclama que no hace falta mucho dinero; que se pueden y se deben realizar acciones de marketing a fin de darnos a conocer, y que hay muchas posibilidades de hacerlo sin necesidad de “adelgazar” nuestro presupuesto. Es un error pensar que sólo se puede hacer marketing cuando se tienen muchos recursos. Aprovechar dichas oportunidades, sin necesidad de endeudarnos en ellas, sino supliendo el hueco del dinero con creatividad, es la base del marketing de guerrilla. Hay muchas formas al alcance de todos para hacernos conocer y mostrar nuestras cualidades; sólo hay que poner a trabajar nuestra parte más imaginativa para aprovecharlas.

CAMPO DE BATALLA

En la guerra militar, el terreno donde se desarrolla es tan importante que las batallas se nombran por su localización (por ejemplo, la Batalla de Las Piedras). En cualquier actividad competitiva, desde el fútbol hasta el marketing, el terreno es también fundamental. En el caso del marketing, la pregunta es: ¿dónde se libran las batallas?

A esta pregunta hay respuestas estereotipadas que muchos "expertos" repiten sin vacilar. Una muy común es: "En las estanterías" o "En las vidrieras". Se dice también que en las tiendas o en las oficinas de compra de los clientes. Pero esos son sólo lugares a los que va la gente a recoger lo que necesita comprar o lugares en los que se trabaja.

Para algunos académicos, la respuesta es algo más aproximada, pero poco tangible. Dicen que la guerra del marketing se desarrolla en el "mercado". Ahora bien, ¿qué es en realidad el "mercado"? o más precisamente, ¿qué es o quienes integran el segmento objetivo?. La respuesta es clara, son personas. Personas físicas. No sólo es una persona física la que agarra un envase de shampoo en un supermercado; también es una persona física (o varias) la que decide la compra de una máquina, el papel de fotocopia o los servicios de un auditor para una empresa.

La batalla del marketing es un proceso mental en el que el comprador analiza entre las opciones posibles y decide en beneficio de una de ellas. Es decir, las batallas del marketing se libran en un lugar oscuro, húmedo y feo. Con muchos territorios inexplorados y profundos peligros que confunden a los incautos. Es en la mente de los clientes donde se libran esas batallas.

Una guerra de marketing es una guerra intelectual, con un campo de batalla poco explorado y muy sorpresivo. Esta es la razón por la que el marketing parece fácil: sus principios son sencillos, pero es, sin embargo, una de las disciplinas más difíciles de aplicar. Conocer el campo de batalla permite a los militares tomar una decisión básica de carácter táctico que luego condiciona la estrategia a aplicar. Esa decisión es: cuál debe ser el arma a utilizar.

También en marketing las características del campo de batalla determinan cuál es el arma clave. Hay que tener un buen producto, a un precio adecuado con canales de distribución que lo pongan al alcance de todos los compradores potenciales. Pero si la comunicación no es eficaz, nadie se entera de la existencia del producto, y no se siente motivado a comprarlo.

En un mundo donde la tecnología se ha popularizado y el saber hacer está al alcance de todo el mundo, la guerra ya no es de productos, la guerra del marketing es una guerra de percepciones. El producto que la mayoría de los clientes "percibe como el mejor" es el que gana la guerra del marketing (fuente: libro “Marketing de Guerra”, de Jack Trout y Al Ries, consultores de la firma Trout & Partners).

En síntesis, para aplicar en la práctica los principios del marketing de guerrillas, es necesario emplear al máximo la imaginación y mantener abiertas nuestras mentes a las ideas nuevas y originales. Cada empresa es un mundo diferente. Cada empresa, como ente vivo, pasa por diferentes estados y situaciones. Tanto la guerra como la guerrilla, pueden dar buenos ejemplos de la forma en que se debe alcanzar el mercado. Pero hay más, mucho más para tener en cuenta. Como recomiendan los sabios orientales hay que mirar atentamente todo lo que nos rodea. Porque en todo habrá siempre una enseñanza que podremos aplicar, no sólo en nuestro desarrollo profesional, sino también en nuestro crecimiento personal.