Por Sebastián Haro
Revista Decisión - Diciembre 2004
A
escasas semanas de concluir el año, el presidente de
AFBADU, Ricardo Poggi, dialogó con Decisión para
ofrecer su perspectiva de lo que ha sido el 2004 para el sector
ferretero, repasando los proyectos e iniciativas más
importantes que ha llevado adelante la Asociación, en
procura de ofrecer cada vez más ventajas para sus socios
de todo el país.
El
2004 ha sido un año donde no han faltado los anuncios
y señales de reactivación, especialmente para
el agro y el sector exportador. ¿Se ha percibido esto
en el rubro ferretero?
Yo
describiría a éste como un año "parejo",
porque si bien no hubo una caída en las ventas, tampoco
se percibió un gran incremento. El crecimiento del que
muchos hablan, que sí puede verse claramente en otros
sectores, todavía no llegó al de las ferreterías;
no lo hemos capitalizado. Puede que a algunos les haya ido mejor,
y a otros peor, pero en el conjunto no hubo grandes variaciones.
¿Cuáles
son las expectativas para el año que viene, respecto
a la evolución del sector?
Esperamos
que, a medida que crezca el país, se produzca también
un crecimiento en nuestro sector. Pero estamos ligados muy fuertemente
a todo lo que es producción y reparación del hogar,
y por tanto, hasta que no aumente el ingreso de los hogares
masivamente y se incremente la inversión en la industria
y el comercio (al ser nosotros proveedores de insumos para instalaciones),
será bastante difícil que podamos avanzar mucho.
Por supuesto
que estamos ligados al crecimiento general del país,
siempre y cuando ese crecimiento se perciba en todos los sectores.
Nosotros estamos de la mano con la problemática de la
recuperación del salario. Uno muchas veces posterga la
reparación del hogar frente a otras cosas que son de
mayor prioridad: la educación, la vestimenta y la salud,
entre otras. Por eso necesitamos que aumente el consumo de los
hogares, y esto no va a ocurrir hasta que la gente empiece a
sentir en su propio bolsillo los efectos de la reactivación
de la que tanto se habla. En la medida en que los niveles salariales
-que están estancados desde hace mucho tiempo- aumenten,
pienso que nosotros también vamos a vernos beneficiados.
¿Cuáles
han sido los principales logros de la Asociación en el
2004?
Éste
ha sido un año bastante movido. Es de destacar la implantación
de la nueva reglamentación de la URSEA, respecto a los
artículos de bajo voltaje. Esta ley ha carecido, por
parte de las autoridades, de la difusión adecuada que
necesita tener una reglamentación de esta naturaleza.
Su comunicación fue dejada solamente en manos de aquellos
que comercializamos la mercadería. Por ello, la Asociación
ha trabajado mucho para hacer llegar a los socios toda la información
referida a la misma.
Nosotros
apoyábamos una reglamentación que controlara la
seguridad y la calidad de los artículos eléctricos
de bajo voltaje; necesitábamos una ley que atacara al
sector informal y al contrabando, que generan competencia desleal,
ventas por debajo del costo, y un montón de otras irregularidades
que nos afectan directamente y que nos desvían el consumo.
Eso fue lo que fuimos a pelear, discutir y exponer nuestro punto
de vista a la URSEA. Sin embargo, tuvimos muy poca suerte en
que el Estado se diera cuenta de los errores cometidos durante
la implantación de esa ley: se empezó por la parte
de atrás y no por la parte de adelante del sistema, atacando
con controles al comercio formal. Ahora estamos tratando de
averiguar si también ha habido inspecciones en el comercio
informal, o si vamos a ser nosotros los únicos en ser
controlados.
Si
ustedes estaban de acuerdo en que existiera regulación
legal respecto a este tema, ¿cuáles son, entonces,
los defectos de la ley que finalmente se aprobó?
No se previó
que tenemos al lado nuestro a dos países gigantes, como
lo son Brasil y Argentina, que tienen ya su reglamentación,
a la cual deberíamos habernos acoplado para que todo
resultara más sencillo. Se tendría que haber mirado
primero hacia esos mercados tan grandes, con tantos millones
de habitantes, y reflexionar sobre si realmente nosotros en
la práctica íbamos a poder prohibir o legislar
sobre mercadería y artículos que esos dos monstruos
no han legislado. Si bien me parece correcta la iniciativa de
legislar esto, para brindarle mayor seguridad al consumidor,
el mecanismo con el que se lo ha llevado adelante contiene muchos
errores. En esto se nos han ido bastantes esfuerzos de la Asociación.
¿En
qué otros temas trabajó AFBADU este año?
Muchos.
Trabajamos en la Comisión de Contrabando e Informalismo,
de la Cámara de Comercio; en la Comisión de Proveedores
del Estado; trabajamos en seguir con el proceso de estrategia
del sector, en la implantación del isotipo identificatorio,
y en hacer campañas puntuales para el Día del
Padre y para el “Mes de la Pintura”, entre otras.
¿Cuál
ha sido la respuesta de los socios frente a las numerosas iniciativas
de la Asociación?
A veces
nos cuesta mucho lograr que comprendan, por ejemplo, que es
necesario invertir en un rubro tan importante como lo es el
marketing y la publicidad; y que, en la medida en que seamos
más los que hagamos esfuerzos económicos para
este fin, será más lo que podremos hacer. No todos
los socios nos entienden, pero muchos sí. Por ejemplo,
en nuestro proyecto de universalización del logotipo
identificatorio, ya nos acompaña ya casi el 50% de los
afiliados. Ojalá fuéramos más, para poder
hacer campañas mejores, para poder llegara a tres o cuatro
eventos en el año, y que el cliente final encuentre un
verdadero diferencial en los puntos de venta de ferretería;
que sienta que estamos pensando en él, invirtiendo en
él, que es nuestro desvelo y que estamos permanentemente
trabajando para él. Eso sería muy, muy bueno.
¿Se
ha continuado con las iniciativas de capacitación empresarial
a los socios?
Ese tema
es realmente complejo. En el sector de las ferreterías,
como en toda actividad competitiva, la capacitación debe
ser permanente. Sin embargo, nos cuesta mucho hacer los cursos
y lograr asistencia. Continúa la resistencia a concebir
la ferretería como una empresa. Y la realidad es que
un ferretero no sólo es un empresario, sino que además
es un empresario muy particular, muy importante en el desarrollo
de las economías de los países, porque aporta
trabajo. El de las ferreterías es un sector al que las
economías deberían prestarle más atención,
porque no sólo aportamos nuestra parte a lo que es el
Producto Bruto Interno, sino que también distribuimos
la riqueza mucho más rápido que otros sectores.
¿Cuáles
son las principales metas de la Asociación para el 2005?
Seguir trabajando
en todos los proyectos que venimos llevando adelante, continuar
defendiendo nuestro sistema de comercialización, detectar
cuáles son los impedimentos y trabas para nuestro sector,
y apoyar en todo a nuestros socios. Eso en líneas generales.
Sin embargo, hay algunos proyectos más específicos,
como el préstamo a pymes, la implementación de
un sistema informático, y la tarjeta de fidelidad.
Respecto
al crédito a pymes... Consideramos que, si bien existen
muchas instituciones que dan créditos, estos muchas veces
son impagables. Por ello, estamos intentando obtener créditos
viables para nuestros afiliados y acordes al tipo de comercio
que nosotros hacemos.
Por otro
lado, creemos que si podemos lograr un acuerdo con alguna entidad
financiera, sería muy importante lograr un sistema informático
para poder ayudar a los ferreteros en todo lo que refiere a
la gestión de su ferretería. Creo que es el “gran
debe”, la gran falla, algo en lo que no hemos podido avanzar
sustancialmente. Queremos darle al ferretero algo que le resuelva
gran parte de la administración en el punto de venta,
y para que así él pueda destinar tiempo a otras
actividades de la comercialización, y no tanto a la administración,
que es algo que lleva muchísimo tiempo. Estamos detrás
de eso.
¿Y
qué hay de las tarjetas de fidelización que usted
mencionaba? ¿En qué consiste exactamente esta
iniciativa?
Nuestro
interés es lanzar una tarjeta de fidelización
para todas nuestras ferreterías asociadas. Tenemos un
gran impulso y muchas ganas de hacerlo, y estamos trabajando
mucho en ello, pero no queremos formar falsas expectativas.
Necesitamos que el asociado se comprometa, que entienda la importancia
de este emprendimiento. Creemos que lograr tener una tarjeta
de fidelización sería algo muy bueno para la Asociación
y los puntos de venta.
Hoy estamos
perdiendo frente a otros modelos de comercialización,
que ofrecen quizás el mismo producto que nosotros, pero
además otorgan puntos por cada compra, que se van sumando
y dan la posibilidad de canjearlos por un obsequio en algún
momento. Si bien estos sistemas suma-puntos son lentos en cuanto
a la obtención de artículos, lo que sí
queda claro en la mente del consumidor es que cuando compra
en esos comercios, logra ventajas. Así se logra una fidelización
del cliente. Y en algunos casos la flidelización del
cliente termina siendo la diferencia entre que los comercios
se salven o no. De ahí que los otros modelos de comercialización
apoyen e inviertan tanto dinero en estos servicios: porque saben
que fidelizando al cliente logran perpetuar su negocio.
El desafío
de esta Asociación, que tiene más de 70 años,
y el desafío de cualquier comerciante, es proyectarse
como si fuera a estar en el mercado toda la vida. No sabemos
si hoy o mañana vamos a estar en esto, pero lo que sí
sabemos es que si queremos seguir estando tenemos que hacer
cosas, ser emprendedores y asumir mayores riesgos para tener
mayores beneficios. De eso se trata el comercio a largo plazo.
Las cosas no se logran de un día para el otro: pero si
se trabajan bien, llegan. Hay que saberlas esperar. |