|
En
los últimos años, los consumidores han demostrado ser cada vez
más exigentes a la hora de efectuar una compra. Y es por
ello que se ha vuelto fundamental la búsqueda de nuevas estrategias
que permitan satisfacer de forma plena las necesidades de los
clientes, para lograr el éxito en un mercado que se torna más
y más competitivo.
Por Sebastián Haro
Revista Decisión - Junio 2004
Todo,
absolutamente todo lo que un cliente recibe de un establecimiento,
es valorado por él, no sólo de forma consciente, sino también
inconsciente. Ofrecer la mejor calidad, el precio más bajo o
el mayor surtido de productos, ya no garantiza que el cliente
elegirá siempre un determinado local comercial para realizar
sus compras.
En
todos los sectores del mercado, la oferta es muy variada, y
los consumidores son cada vez más conscientes de ello al momento
de decidir dónde y en qué gastar su dinero. Es por eso que la
mejor forma de lograr la fidelización de la clientela es manteniéndola
plenamente satisfecha, brindándole todo lo que necesita y espera
recibir, pero también más, mucho más.
Tradicionalmente
muchas empresas se centraban en el proceso de venta y consideraban
concluido dicho proceso cuando se cobraba la mercancía o el
servicio. Sin embargo, el incremento de la competencia, las
nuevas obligaciones legales y las crecientes exigencias de los
consumidores, requieren de las empresas una sustancial atención
a la satisfacción del consumidor.
Pero
¿en qué beneficia al comerciante que sus clientes le sean fieles?
De acuerdo con un informe realizado por las consultoras multinacionales
de negocios Bain & Company y Mainspring Associates, un vendedor
de ropa debe vender al mismo cliente un promedio de cuatro veces
para amortizar el costo de adquisición de ese nuevo cliente.
De otro modo, el comerciante pierde dinero en el cliente.
Es
decir, que la inversión en publicidad, promociones, folletería,
etc. para captar nuevos clientes, siempre será más difícil de
recuperar que si, en vez de ello, el empresario se ocupa de
dar beneficios extra a su clientela actual, para que ésta regrese
una y otra vez a su establecimiento.
TRES
ASPECTOS
Los
estudiosos del tema de la fidelidad sostienen que ésta depende
fundamentalmente de la satisfacción del cliente, pero también
de las "barreras para el cambio" y de la percepción
de la deseabilidad de las ofertas de la competencia. A su vez,
la satisfacción depende de la comparación que realiza cada cliente
entre las expectativas que tenía antes de consumir y la percepción
post-compra.
Por
ejemplo: el consumidor compara lo que esperaba antes de concurrir
a una ferretería en busca de una solución a su problema, con
lo que recibe después de comprar en esa ferretería. Son, por
tanto, valoraciones subjetivas relacionadas con lo que espera
recibir antes de ser atendido, y con lo que recibe después de
la compra.
El
segundo aspecto, las denominadas "barreras de salida",
se refiere a aquellos servicios a los cuales es difícil renunciar
para optar por otros, ya que el cambio resulta un proceso complicado
o al menos molesto, como por ejemplo en el caso de una línea
telefónica, donde generalmente es sencillo contratarla, pero
bastante complicado darle de baja. Así, puede decirse que la
fidelidad también depende de las barreras o costos por el cambio.
Sin embargo, no se trata de una fidelidad tan auténtica cuando
el cliente se mantiene con nosotros por los altos costos del
cambio.
El
tercer factor fundamental en la fidelidad de los clientes, es
el valor percibido de las ofertas de la competencia. Un cliente
fidelizado mantiene la relación con nuestra empresa sin evaluar,
cada vez que compra, todas las posibles opciones que ofrece
la competencia. En el momento en que la competencia consiga
que el cliente fidelizado evalúe alternativas, su satisfacción
con mi empresa más el costo de cambiar, deber ser mayor que
la valoración de la competencia para mantenerlo fiel. Por ejemplo,
si cierro mi ferretería por vacaciones durante unos días, los
clientes seguramente probarán ferreterías de la competencia,
y al final de las vacaciones evaluarán si se mantienen o no
fieles a mi negocio.
De
acuerdo con el portal educativo español Aula Fácil, que desde
hace años ofrece cursos online sobre diversos temas de negocios,
es vital mantener una vigilancia sobre las ofertas de la competencia,
analizando sus puntos fuertes y débiles, y diferenciar nuestra
oferta de la de los competidores. “Si nuestro producto se percibe
por parte de los consumidores como absolutamente igual al de
la competencia, entraremos en una competencia por el precio.
Es importante que el consumidor perciba nuestro producto o servicio
como distinto del de la competencia, si no queremos competir
por el precio. La clave de la fidelización consiste en ofrecer
más al cliente por lo que paga y, sobre todo, que lo perciba”,
afirma el portal.
¿COMPRAR
LA FIDELIDAD?
Entre
quienes se han cuestionado si es posible comprar la fidelidad
de los clientes, existe un alto grado de coincidencia en concluir
tajantemente que la misma no se puede comprar, ya que la misma
participa de la naturaleza personalísima e inalienable de la
libertad, y del mismo modo que ésta, refleja una facultad cuyo
dominio, o incluso posesión, es intransferible.
"La
fidelidad nace de la libertad y, por ello mismo, jamás puede
imponerse. Es un acto libre de la voluntad que tiene como contenido
y objeto el cumplimiento de una promesa", asegura Manuel
Torres Olivares, experto español sobre el tema de la fidelidad.
Por
su parte, Jean-Marc Lehu, en su libro "Fidelizar al Cliente",
diferencia entre resultados de fidelización inducida y fidelización
buscada. Según este autor, la fidelidad inducida es la que se
caracteriza por una ausencia de libertad del cliente, y tiene
lugar en situación de monopolio, vínculos contractuales y existencia
de barreras de salida (técnicas y personales). La fidelización
buscada es la que se caracteriza por tratar de seducir al cliente
de distintas formas, a los efectos de crear en éste una actitud
positiva hacia la empresa, con objeto de mantener relaciones
comerciales prolongadas. |