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El furor del milenario Feng Shui - Sebastián Haro
 

Empresas y profesionales lo descubren como un plus para sus servicios


El furor del milenario Feng Shui 


Decorar el hogar y los ambientes de trabajo de acuerdo al Feng Shui, ha dejado de ser terreno exclusivo de excéntricos seguidores de culturas milenarias, para pasar a convertirse en una moda verdaderamente popular, que cada vez más profesionales y empresas incorporan para dar valor agregado a los servicios que ofrecen.

Por Sebastián Haro
Revista Decisión - Abril 2004

En la búsqueda de elementos diferenciadores que permitan destacarse en mercado, cada vez más diseñadores de interiores, arquitectos y paisajistas, pero también empresas de rubros relacionados con productos y servicios para el hogar y la oficina, han comenzado a prestar atención al Feng Shui, un arte que si bien ha cobrado particular auge en los últimos tiempos, lejos está de poderse considerar como algo nuevo.  


Todo lo contrario: sus orígenes se remontan a unos 3.000 años atrás, en China. Norteamérica lo adoptó en la década del 80, para convertirlo en un boom comercial. A nuestro país y la región, el Feng Shui llegó en los últimos años, incorporado inicialmente por las clases altas dispuestas a pagar buenas sumas de dinero para modificar humores y malas rachas, y conocer los secretos milenarios de la disposición de muebles, la combinación exacta del color de una pared según su orientación, del rincón preciso donde ubicar espejos y estatuas: todo para que la energía positiva fluya y alcance su máxima expresión.  

 

De acuerdo con la diseñadora de interiores Flavia Faedo, la incorporación del Feng Shui como un valor agregado a servicios que brindan profesionales y empresas, no es otra cosa que “marketing puro, ya que hoy en día es fundamental estar al tanto de las últimas tendencias, de lo que la gente está necesitando y demandando”, asegura. “En los últimos tiempos se ha venido dando un culto a la espiritualidad, que se ve en la utilización del reiki, las flores de Bach y también el Feng Shui, entre otros. Y el estar al día con estas tendencias para ofrecer un servicio distinto, u ofrecer un mismo servicio de una forma diferente, constituye un gran acierto, ya que se está captando un sector del mercado que apoya y cree en este arte milenario”, agrega. 

 

Viento y agua
 
El Feng Shui, que significa “viento y agua”, es un arte tradicional chino, una manera de influir en los espacios físicos para lograr armonía con el ser humano y obtener salud, riqueza y buenas energías. “Se trata de lograr que la mejor energía entre en la casa o la oficina y sea retenida allí, para lo cual se deben estudiar los alrededores del lugar, qué formas existen, si hay cables de alta tensión que influyan sobre ella, y otros datos del entorno. Pero también hay que estudiar cuáles son los colores dentro de la casa, cómo son los corredores que conducen a los distintos ambientes, si hay escaleras, cómo están dispuestas las aberturas, cómo son los muebles en el interior, qué formas tienen, etc.”, explica el experto uruguayo en el tema Gabriel Calvete (fuente: Revista Paula, diario El País, mayo de 2003).  

 

Es decir, que el objetivo del Feng Shui es encontrar el equilibrio del hombre con la naturaleza y ayudar a mejorar nuestra calidad de vida. No se trata de magia, ni adivinación, ni espiritismo, sino de una ciencia sobre la armonía y el equilibrio del entorno que nos rodea y nosotros mismos. No es un simple “arte chino para decoración”, sino que es una ciencia que estudia cómo nos afecta lo que nos rodea desde las calles, los edificios, las montañas, los ríos de nuestros alrededores, hasta la estructura de la vivienda o lugar de trabajo, la ubicación de un cuarto de baño, cocina, etc. 

 

Por ello, “todo aquél que señale al Feng Shui como algo relacionado con la magia y lo sobrenatural, sólo está hablando desde su ignorancia”, sostiene Faedo, quien afirma que “de ninguna forma una empresa o un profesional que ofrezca servicios o productos relacionados con este arte, puede ser considerado como ‘poco serio’. Por el contrario, en estos rubros cualquier compañía que sepa de marketing debería pensar seriamente en ofrecerlo como un valor agregado, porque en cierta forma demuestra que la empresa se mueve al ritmo de lo que acontece día a día, y está a la búsqueda de elementos innovadores para ofrecer a sus clientes”, explica. 


Oriente y Occidente 

 

En el Lejano Oriente, donde se toma este arte-ciencia realmente en serio, ningún empresario construye nada ni arregla sus oficinas y residencias sin consultar previamente a algún experto en Feng Shui.  

 

Pero ya hoy en día, en Estados Unidos el Feng Shui se ha popularizado de tal forma, que hasta en los supermercados se consiguen los elementos para sus curas. Un ejecutivo neoyorquino está absolutamente "out", si no tiene la oficina decorada con Feng Shui. Los agentes inmobiliarios promueven sus propiedades tratadas con Feng Shui: garantizan mejor relación con los vecinos, mejor rendimiento escolar de los hijos, mejor salud, mejor carácter del perro y más dinero. 

 

Los avisos de ventas de los diarios describen la "calidad Feng Shui" de las viviendas y esto las cotiza un 10% más. En Wall Street, durante la última década, los bancos y entidades financieras que abren sucursales consultan con un maestro Feng Shui que dicta su veredicto sobre cuestiones tales como, disposición de la sala de directorio, del despacho del presidente de la entidad, ventanas para que fluya la energía y entre dinero y sobre todo, cuál es la mejor ubicación para el Tesoro (fuente: Revista argentina Veintitrés, 2002).  

 

Se dice que al magnate norteamericano Donald Trump, el Feng Shui le dio resultados millonarios. A principios de los 80 Trump estaba desesperado: su imperio se desmoronaba y la situación parecía irreversible. Pero entonces un amigo oriental le presentó a un maestro del Feng Shui. Valió la pena pagar los miles de dólares de la consulta. El maestro llegó a la vida de Trump y la puso patas para arriba. Cambió de lugar escritorios, plantas y espejos de su oficina, la decoró con fuentes de agua en movimiento, puertas rojas y carillones de viento de metal (el metal atrae la riqueza).  
Por el consejo del maestro, Trump también cambió su cama de lugar: comenzó a dormir con la cabeza orientada hacia el oeste. El magnate cambió hasta su guardarropa: camisas púrpuras, rojas y verdes para las reuniones de negocios importantes y apuestas fuertes. No importaba restar elegancia a su presencia, siempre y cuando subieran las acciones en la bolsa. Resultado: el imperio Trump sigue creciendo (fuente: Revista Veintitrés). 

 

Algunos ejemplos

El Feng Shui es similar a la acupuntura en muchos aspectos. El acupunturista trata de descubrir cuáles son los lugares del cuerpo en los que la energía se encuentra estancada o interrumpida y después trata de corregir el problema aplicando agujas para aumentar o disminuir la energía en esas zonas. El experto en Feng Shui hace algo parecido en una casa o edificio detectando los lugares en que existen problemas energéticos y después trata de corregirlos ya que existen muchas maneras de perturbar la corriente universal Chi y de mejorar su flujo interno.  

 

De acuerdo con el libro “Feng Shui para el éxito y la felicidad”, de Richard Webster, la ubicación del escritorio de trabajo es vital para ayudarnos a pensar creativamente. Si se coloca la espalda contra la pared, algún gabinete o librero sentimos que tenemos una verdadera "montaña" detrás de nosotros que nos ayuda a sentirnos más fuertes. Si estamos trabajando en un local donde hay varias personas y le estamos dando la espalda, nos sentimos inseguros... nunca sabemos cuando nos están mirando o sometiendo a escrutinio si acaso nos rascamos o metemos el dedo en la nariz... Unos espejitos con plantas encima del escritorio, cuando éste no se pueda cambiar de sitio, ayudan a resolver este problema.  

 

Otra recomendación: no coloque su escritorio directamente frente a una ventana porque cada vez que levante la cabeza estará viendo el paisaje y disipando su concentración. Procure colocarse en un ángulo tal que cuando levante los ojos vea su trabajo, pero al mover ligeramente la cabeza pueda expandir la vista en un paisaje agradable. Trata de minimizar el tráfico alrededor de su escritorio. 

 

En estudios efectuados en San Francisco, donde existe una gran comunidad china y se practica mucho el Feng Shui, se le recomendó a una oficinista que moviera su escritorio del lugar donde estaba, delante de la copiadora... después de hacerlo no solamente aumentó su rendimiento sino que se sintió más relajada, desaparecieron sus tensiones y dolores de cabeza y mejoró mucho en su trabajo. ¿La razón? El constante trasiego de personas alrededor del escritorio, con sus energías y su movimiento no solamente distrae sino crea inquietud y desarmonías (fuente: Sitio Hispano.com).